El consumo de vino y el estado de ánimo

el vino y la salud

El consumo de vino y el estado de ánimo.

La cultura del vino se pierde en la noche de los tiempos.  Tanto la civilización egipcia con Asiris, como la griega con Dionisio, y la romana con Baco, tuvieron deidades asociadas con el vino. Fue el Imperio Romano el que extendió el cultivo de la vid por toda Europa, y durante más de dos milenios, desde la celebración de la Última Cena, el vino ha sido el símbolo de referencia para los cristianos.

En este artículo que hoy publicamos en La Tienda de vino, con referencias extraídas del catedrático Ortuño Pacheco, Guzmán, encontraremos algunas de las razones de porqué el consumo moderado de vino mejora nuestro estado de ánimo.

¿qué es la vida sin vino?

Ya  Eclesiastés, personaje bíblico, señalaba “¿Qué es la vida a quién le falta el vino, que ha sido creado para contento de los hombres, regocijo del corazón y contento del alma?”.

Un “regocijo del corazón” que hoy en día continuamos encontrando cuando tomamos vino, en actos sociales, cotidianos o de manera moderada individualmente.

 “No bebas agua sola, sino mezcla un poco de vino por el mal de estómago y tus frecuentes enfermedades”. Este es el consejo que San Pablo le recomendaba a su discípulo.

Epístola I a Timoteo (5:23).

El vino en nuestra sociedad

Y es que el hombre incorpora el vino a sus relaciones sociales, las cuales fomenta; a sus hábitos alimenticios, comprobando cómo el vino mejora el gusto de los alimentos y cómo le aporta energía, al experimentar que le proporciona un estado de conciencia propicio para relacionarse con los demás

Desde La Tienda del Vino nos sumamos a la reivindicación de que el vino es un elemento de nuestra cultura, de nuestro paisaje, de nuestros rituales festivos y de nuestra tradición gastronómica familiar.

Una de los muchos escritos que dedicara al vino el poeta persa Omar Jhayyam, en el siglo XI, dice así: ‘escucho decir que ‘Dame vino suave para que pueda entregarme a todos los goces sin perder el decoro’.

Siglos atrás ya se relacionaba la ingesta moderada -es imprescindible decir que siempre el consumo de vino debe ser moderado- no solo con un buen estado de salud, sino con un buen estado de ánimo.

Cervantes, en El celoso extremeño, decía que ‘El vino que se bebe con medida jamás fue causa de daño alguno’.

No obstante, no fue hasta finales del siglo XX cuando se establecen evidencias científicas de que el consumo moderado de vino favorece a la salud, desvelándose ya algunas propiedades del vino, hasta el punto de que Louis Pasteur llega a afirmar que «el vino es la más sana e higiénica de las bebidas», gracias a su contenido en diversos elementos favorables para el organismo.

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